
Muebles, encimera, instalación eléctrica y de agua, y electrodomésticos.
Una cocina bien reformada se nota en el uso diario: en la altura de la encimera, en la cantidad de enchufes, en dónde queda la campana. Antes de tocar nada medimos el espacio y hablamos de cómo cocina usted, porque de ahí sale la distribución. Después ejecutamos la obra completa: instalaciones, alicatado, muebles y electrodomésticos.
Una cocina de unos 8 a 10 m² suele costar entre 6.000 y 12.000 € con muebles incluidos. La diferencia grande la marcan la encimera y los electrodomésticos: un porcelánico o un cuarzo pueden suponer varios miles de euros más que un laminado.
Sí, siempre que estén en buen estado y encajen en las medidas nuevas. Lo comprobamos al medir y lo reflejamos en el presupuesto para que no haya sorpresas en el montaje.
Es posible, pero implica llevar los desagües y la toma de gas o la salida de humos hasta la nueva ubicación, y eso encarece la obra bastante. En la visita le decimos con franqueza si compensa o si conviene mantener la posición actual.